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jueves, 11 de agosto de 2016

Creo que mis vacaciones se han terminado

...Cuando llevas más de un mes sin tocar el ordenador para escribir algo decente, te sientes la persona más manca del universo.

¿Qué tal el verano mis cronistas? Estoy viva, si. Como os dije, me fui todo Julio por ahí. No voy a mentir fue un mes muy movidito pero creo que por fin tengo un poco más de estabilidad en mi vida...eso ha sido un gran chiste teniendo en cuenta de que en menos de un mes todos volveremos a la universidad...

¡En fin!
Como os conté en la última entrada, me fui a la otra punta del mundo, literalmente. Me fui a Japón con unos amigos y un grupo de gallegos gracias a un programa de la Xunta de Galicia. Esto no es un blog de viajes pero tengo que decir que a día de hoy, es la experiencia más impresionante que he tenido en mi vida.
A pesar de que solo pasé allí unos 10 días, al volver, sentí que llevaba una eternidad fuera, porque una piensa que si, es otra cultura pero que no será para tanto. Buen chiste.
El choque cultural te da tal golpe en la cara que junto con el jet lag y el calor te deja tumbada en la cama retorciéndote de dolor porque estás perdiendo un tiempo valioso para conocer un país que tal vez no vuelvas a pisar nunca.

Y qué decir de Japón salvo que es increíble.
Es grande, lleno de tradición, de naturaleza, de gente, cultura y educación. No puedo decir lleno de tecnología porque no puse ni un mísero pie en Tokyo desgraciadamente y me pase mi estancia por la zona de Kansai (Osaka, Nara, Tanabe y la península de Wakayama).

Conocí a gente maravillosa, descubrí que mi tiempo perdido durante la adolescencia viendo anime no fue tan perdido, porque lo poco que aprendí viendo capítulos me sirvió para tener una conversación mínima con mi familia de acogida, además de que hice grandes amistades con las alumnas de la universidad de Wakayama, todas maravillosas y super divertidas. Por no hablar del todo lo que aprendí de ellas, de su cultura y de sus tradiciones.
A modo de símil, era como cuando Kvothe llegó al pueblo de los Adem; nosotros eramos los bárbaros occidentales jajaja

De verdad que Japón fue genial, pero pronto tuve que volver...aunque a penas pisé mi casa me volví a ir. Un pequeño retiro en los Picos de Europa que enlacé con...bueno, ya muchos lo sabéis...¡El Celsius 232!

Realmente, estuve allí por dos razones: como amante de la literatura y como colaboradora de Infoliteraria, por lo que os invito a revisar el twitter de la web para ver todo lo que se aconteció en el festival. Aunque allí mismo me surgió un trabajo como minion oficial de la caseta de El Libro de Escritor. 
Por fin desvirtualicé a Meri y Jose, los genios detrás de esa increíble idea que es su red social, además de que conocí a Jorge, un escritor genial y una maravillosa persona que cayó en las garras de Pokemon Go...jejejeje

A pesar de mis amplias expectativas con respecto al evento, debo reconocer que me lo pasé como nunca.
Conocí a muchísimos autores, lectores y bloggers con los que pretendo  mantener la amistad aun fuera del Celsius, por no hablar de que Moran, creador de la página Eh, tio! me robó oficialmente a mi pareja durante todo el festival. Y no, no estoy de broma.

Lo que si me sorprendió es que, a pesar de que el Celsius se anuncia como una reunión para los amantes de la literatura fantástica y de sci-fi, es mucho más. Hay rol, cómic, libro juvenil y hasta infantil. Es que da igual que género te guste, porque allí hay sitio para todos y eso fue algo que me sorprendió muchísimo.
Porque mientras yo me iba a la charla de Ana González, mi pareja se iba a una partida del rol de Hora de Aventuras, otra amiga se iba a una charla sobre Doctor Who y unos conocidos se iban de cañas con Jose Antonio Cotrina. Lo que intento decir es que, en el Celsius 232 nunca te aburres, siempre hay algo que hacer, aunque sea tirarte en unas escaleras con alguien que conociste en la cola de una firma a hatear o compartir opiniones sobre los últimos libros que han llegado al puesto de Segunda Mano. (Inciso: al maldito que compró Elantis antes que yo ¡espero que te caiga el libro en la cabeza!)

Pero todo esto tiene que quedar en mi memoria, pues es tiempo de volver al trabajo, a pesar de que la desidia veraniega me esté chupando las ganas de vivir.

En cuanto al funcionamiento normal del blog, es más que obvio que tengo un retraso considerable con los retos, por lo que los subiré todos de golpe cuando los tenga escritos y estarán en esas imágenes tan majas que tenéis en el lado derecho, bien organizadito para que no os perdáis ninguna.
Sobre las reseñas, tengo libros y críticas atrasadas, lo sé, además, mientras estuve fuera me llegaron más libros y me pondré con ello cuanto antes. Así mismo, no dejéis de seguirme en mis redes sociales donde las reviso mientras me tomo un café, como podéis ver arriba a la derecha y espero volver pronto con un ritmo más constante. Se nota muchísimo que no toco el ordenador o escribo algo medianamente decente desde hace mucho, porque siento que esta entrada es una de las cosas más torpes que he escrito.

Antes de despedirme hasta la próxima entrada me gustaría disculparme con todos los que me habéis comentado durante mi ausencia y también dar las gracias a todos los que siguen el blog, porque...jamás pensé que llegaríamos a ser 52 cronistas y quiero pensar...que algo estoy haciendo bien.

Nos vemos más pronto de lo que pensáis, os lo prometo.

¡Un saludo y feliz verano!