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jueves, 17 de septiembre de 2015

El Violín de Diablo de Joseph Gelinek

 ¿Sabes quien fue Paganini? Si. Ese maravilloso violinista que se decía que había hecho un pacto con el diablo. Que hasta había sacado los intestinos a una mujer para hacerse cuerdas de violín. Esa misteriosa figura de la música clásica, que compuso las obras más imposibles para los violinistas y del cual los más envidiosos de su talento llegaron a decir que tenía seis dedos en la mano.
Os contaré un secreto: el no hizo ningún pacto con el diablo; su violín era el Violín del Diablo.

Claro, ahora pensaréis que solo son leyendas, que es imposible que existiera algo así. ¿Y si os dijera que ese violín fue robado el día de su muerte? El último violín que creó el luthier Antonio Stradivarius, nada menos. Su valor es incalculable y la maldición que arrastra tras de si terrorifica. Pasó por muchas manos prodigiosas, si; pero ninguno murió de manera natural. Todos muertos en extraños e inexplicables “accidentes”,
Así fue al menos hasta que llegó a las manos de la maravillosa concertista Anne Larazábal, una gloriosa violinista que habría aparecido en los libros de historia de la música si no hubiera sido asesinada en medio de uno de sus conciertos. ¿El violín? Robado. ¿El encargado de coger al ladrón y asesino? Raúl Perdomo; un audaz investigador que tendrá que recurrir hasta los medios más insospechados para resolver este caso.

Esta es la historia que podréis encontrar en la gran novela de Joseph Gelinek donde música, historia e intriga, se unen para crear una trama ágil, dinámica, y podría decirse que didáctica.

Como fan de las novelas policíacas siempre me es difícil encontrar una buena historia que no sea predecible, en las que el culpable lo sabes desde la primera página y te pasas las siguientes doscientas hojas viendo el pantomima que le han montado al protagonista.
En esta ocasión, creedme, el culpable es astuto y te engañará desde el primer momento, consiguiendo que llegues a las últimas hojas con el alma en vilo por saber quien ha sido tan retorcido como para asesinar por un violín.
Pero como he dicho, esta novela también tiene su parte didáctica. Creo que el mejor trabajo del autor ha sido a la hora de introducir los elementos musicales, tan esenciales para explicar algunas cuestiones de la historia (pues el inspector se verá inmerso en el mundo de la música sin tener ni idea de ella) y a la vez que se mezclen como un elemento complementario a la trama policíaca en si. Ambas llegan a ser uno solo, consiguiendo que estés metido en las investigaciones del inspector Perdomo, al mismo tiempo que aprendes continuamente cosas nuevas de ese mundo tan cerrado y especial como es el de los músicos. En mi opinión, como músico, ha conseguido no dar por sentado que todos sus lectores tienen conocimientos musicales y plasmar con una sutileza abrumadora el punto de vista de un instrumentista; su visión de la realidad.

Si bien la trama es casi intachable, encuentro en ella un ligero problema.
El Inspector Perdomo se encuentra con un buen número de chicas. Recalco esto, porque llegará cierto punto de la trama en el que el policía podrá tener dos posibles parejas románticas. Esto me ha parecido un poco excesivo. Se nos presenta un inspector viudo, con un hijo, anodino y en plena investigación ¿y le meten dos parejas de golpe? Este aspecto no solo roza el cliché, si no que puede recordarnos a una películas hollywoodiense de policías, en la cual, si no metes a una chica interesante que ponga el mundo del protagonista del revés, no es una buena película.
En mi opinión, aquí pinchó un poco, pero al mismo tiempo, supongo que era inevitable en el momento en que le ponen a una medium de compañera.

A pesar de ello, la novela también se salva por algo: los diálogos.
Sencillos, concisos, sin cortes, fluidos. Cada uno está perfectamente construido, sin decir cosas que nos sobresaturen y dan la ilusión de estar sentados con ellos, en esa mesita de café, compartiendo un buen momento y alguna que otra sospecha. Se podría decir que están hechos de manera que tu mismo estás haciendo la investigación, y al mismo tiempo, como un dulce velo que te eliminan todo escepticismo sobre cualquier personaje, para que sigas la trama hasta llegar al sorprendente final.


Realmente os recomiendo este libro. No solo aprenderéis muchos aspectos nuevos sobre el mundo de la música que podréis aplicar a la vida diaria, si no que os embarcaréis en una intrigante historia que conecta el pasado con el presente, reviviendo la misteriosa y tétrica figura que fue Paganini, y más importante, su bello violín Stradivarius. El violín del diablo. 

sábado, 12 de septiembre de 2015

El genio del mal. Artemis Fowl de Eoin Colfer.

   La inteligencia es una virtud, de eso no hay duda. Pero ¿qué pasaría si tuvieras un coeficiente intelectual superior? ¿Lo usarías para el bien o para el mal?
Eoin Colfer se hizo estas mismas preguntas antes de lanzar en 2001 el primer libro de la que sería sin ninguna duda su saga más exitosa: Artemis Fowl.
 
La saga, que consta ahora de ocho libros (el más reciente publicado en 2014) comienza relatando la historia de un joven irlandes de doce años, el cual está al frente de los negocios delictivos de los Fowl, una familia con una gran tradición en delitos. El imperio Fowl, se ha visto mermado con la desaparición de su padre, el cual intentaba legalizar los negocios familiares. Artemis, como todo gran genio pre-adolescente que busca incasablemente alguna pista de su padre, solo se le ocurre una idea para levantar la fortuna de los Fowl: robarle el oro a las criaturas mágicas del subsuelo.

En el momento en que consigue hacerse con uno de esos seres, Artemis se convierte en el enemigo público número uno de la PES (Policía de los Elementos del Subsuelo) pero con los años, y los libros, su situación cambiará. Aunque eso, os lo dejo para que lo leais.

  Eoin Colfer, ha creado un mundo lleno de fantasía infantil, donde la ironía y el sarcasmo propio de las islas británicas se ha hecho un hueco. Además, la contextualización en el mundo presente de la obra y la unión de la existencia de seres mágicos subterraneos tecnológicamente evolucionados, hacen de esta saga una obra única, a la altura de Rick Riordan. Claro está, que no solo queda a su altura en cuanto a originalidad temática, si no que también en calidad literaria y trama. Esto se traduce en “lo leo y no me lo creo, señor Colfer”
   Hay una premisa muy sencilla para todos los escritores de fantasía: Todo es posible, mientras que las leyes del mundo que he creado me lo permitan. Esto en otras palabras, es que el autor tiene vía libre para romper las leyes de la física, hacer una bolita de papel con ellas, romperlo y luego reconstruirlo cual Dios todopoderoso. Y es precisamente lo que hizo Eion Colfer. Ha creado un mundo subterraneo de criaturas mágicas, un niño genio que les roba el oro y que comience la lucha del gato y el ratón. Claro está, como buen super villano, Artemis siempre tiene más de un plan para sus maquinaciones y asi poder salirse con la suya.
El problema es que las cosas se solucionan continuamente por un nuevo artilugio mega tecnológico de la leche o un plan de Artemis, que lo ha previsto todo como gran ajedrecista, o simplemente hay un fallo en la estrategia del villano.
   Esto se tolera durante el primer libro, el segundo, el tercero. En el cuarto ya te chirría, el quinto te parece maravilloso...y deja de contar amigo, porque se te ha ido de las manos.
Si hubiera dejado la saga en el quinto libro, habría sido glorioso. Una retirada a lo grande que daba pie a grandes historias de fans y desvaríos en las mentes más alocadas. Pero tuvo que seguir con tres libros más, que ni me atrevo a comentar de lo horribles que son. Siempre es lo mismo, nada te sorprende. En el momento en el que un genio te parece predecible ha perdido toda su gracia. Y Artemis la pierde con el correr de las publicaciones.

   Esto mismo le paso a Rick Riordan, cuya saga de Percy Jackson termine más asqueada y decepcionada de lo que jamás pude imaginar. Ambos autores, corrieron demasiado y se acomodaron en el mismo esquema predecible y monotemático, haciendo que los seguidores solo lo leyéramos para ver el final de los personajes que tanto nos habían enamorado. Su fama, al final, se basa en la fidelidad de los lectores, y no en la calidad en si del texto, lo cual, en mi humilde opinión, no vale nada.

   A pesar de ello, hay algo que me gustó mucho de esta saga, y es el poco usado concepto de antihéroe.
Según el diccionario es “aquel personaje de una obra literaria, narrativa o dramática, a quién se atribuyen las características físicas, psíquicas y humanas contrarias a las del héroe tradicional”. Esto se podría traducir en que no estamos hablando de Superman, si no de Batman. Alguien, cuyo código moral no está muy bien visto en la sociedad y que sin buscar el mal para esta, lucha por lo que piensa que es correcto.
   Artemis pasa la mayor parte de los libros buscando lo que él cree correcto, pues a pesar de autodenominarse genio del crimen, no es más que un niño que busca a su padre aunque tenga que hacer daño a otros. Aquí reside parte del encanto de Eoin Colfe. Nos muestra a un chico que puede con todo, que juega a ser adulto, pero no es más que eso: un niño.

   En cualquier caso, si sois fans de la literatura juvenil y fantástica, os recomiendo este libro encarecidamente. Y daos prisa para leerlos, pues pronto tendremos películas sobre este peculiar irlandes.
Así es, a pesar de que Disney compró los derechos en 2001, no ha sido hasta este pasado 1 de Septiembre que se confirmó que Kenneth Branagh (director de Thor y Cinderella) se encargará de llevar la historia de los dos primeros libros a la gran pantalla. Los cálculos nos dicen que como muy tarde, en 2018 podremos ver al adolescente genio del crimen en acción, pero mientras, los fans más fieles avivan la emoción y el hype en las redes sociales y muchos esperaran una reinterpretación veraz de los libros (nadie quiere otro Percy Jackson y el ladrón del rayo).


   Hasta entonces, dejaros encandilar por Artemis y sus aventuras por el subsuelo y que no os cojan los goblins. 

domingo, 6 de septiembre de 2015

Y le tocó a los booktubers

   Hoy vamos a hablar de un tema que dio mucha controversia a principios de semana y que viene dado por los booktubers. Chicos y chicas, en su mayoría pasados los 20, que suben y crean vídeos en la plataforma YouTube sobre temas literarios. Ya sean consejos, hauls de libros, eventos, reseñas y mucho más contenido relacionado con la literatura consiguiendo crear una nueva forma de interacción y de fomento de la literatura juvenil, dirigida al público adolescente. Un diálogo con esos nativos digitales para que no pierdan, o ganen, el buen hábito de leer.
Además, muchos de estos booktubers han escrito sus propios libros, siendo el más conocido John Green uno de los Vlogbrothers, aunque es más conocido por escribir Bajo la misma Estrella, Teorema Katherine o Ciudades de Papel (adaptada al cine recientemente). 

¡Eh! Pero también existen españoles, como el caso de Javier Ruescas, escritor y co-escritor de diversas novelas, destacando su trilogía Play (Play, Show y Live), Las Crónicas de Fortuna o más recientemente la saga Electro

Así mismo, también tenemos a May R. Ayamonte, una joven y prometedora escritora que actualmente trabaja en la trilogía Infinite y que ya tiene otras publicaciones a sus espaldas como Iris (publicada a la temprana edad de trece años).

   Ahora os preguntaréis ¿Por que nos hablas de esta gente? ¿Qué tiene los booktubers de especial? No tienen nada de malo pero parece que a Mara Islandia les hace gracia y no se los toma en serio.
El pasado lunes en el programa la Explanada de Alicanti TV, le dedicó su espacio a este tema y el resultado más que desastroso ha dado pie a diversos tweets, insultos, amenazas y comentarios despectivos hacía la supuesta experta en libros. ¿El por que? Aquí os dejo el vídeo para os hagáis una idea. (https://vimeo.com/137462067 )

    Sin entrar en detalles de lo sosa y anodina que parece en pantalla, que más que presentar un espacio parece que esté recién despierta y que necesita un café para espabilar, Mara Islandia se dedica durante media hora a desprestigiar el trabajo de jóvenes emprendedores mientras que suelta más de una perlita al puro estilo español y que en mi opinión, le podrían ir de vuelta.
   Comenzando por cosas como “Les va a dar vergüenza verlo cuando sean mayores” refiriéndose a los vídeos de los booktubers en general o cosas como “Egobooktuber” o “Hoy cualquiera puede tener un libro”; curioso que lo diga cuando ella misma tiene un libro del que nadie ha oído hablar en su vida. Podría continuar por grandes frases que pasarán a la posteridad como “Se juntan para hacer vídeos como excusa para ligar” o “que algo falla en el sistema educativo ¡que le pongan más deberes!”; esto último referido a May R. Ayamonte por escribir desde los doce años.

   El vídeo no tiene desperdicio si lo que te gusta es pasar vergüenza ajena y es que ver como dos adultas se carcajean de jóvenes que han hecho tanto por la literatura juvenil y de fantasía me hierve la sangre.
   Si hay algo mal en el sistema educativo, estas dos presentadoras son la prueba de ello. Que no por leer fantasía estas perdiendo el tiempo, pues leer a los clásicos está muy bien, pero no lo son todo. No puedes poner a la misma altura el Ulises de Joyce que a Harry Potter y no por ser un libro antiguo, es mejor. Me parece genial que Mara Islandia haya leído los clásicos mientras otros “perdían el tiempo” con Pratchett o Tolkien pero si vamos a llegar al punto de “Soy mejor que tú porque me he leído el Decamerón” por poner un ejemplo, es que hemos llegado al summun de la estupidez. No hay libros, ni género, malo o bueno y por mucho que las presentadoras se escuden en que intentaban ser irónicas y graciosas, me temo que han conseguido todo lo contrario.
   Que los jóvenes no leen tanto como antes es un hecho y si le dedicas tu espacio televisivo a vejaciones hacía aquellos que intentan impulsar la literatura, usando los típicos tópicos de alguien salido de mediados del siglo XX, obviamente van a ir a por ti. Porque la literatura juvenil, la de adolescentes, se llama así por algo. Que leas cosas como El Club de los Incomprendidos a los treinta y que no te guste es comprensible. Pero gente como mi hermana, por ejemplo, se los lee y le gusta porque toca temas de su edad y es algo que le toca de cerca. Por algo se hicieron categorías para los libros, Mara Islandia, para que fuera enfocado a un público basado en la temática y los estudios de mercado. Si tan experta eres en libros, lo deberías saber.

   Que alguien así, tenga un espacio dedicado a la literatura me hace replantearme mucho más lo de tirar la tele por el balcón, pues está visto que, al igual que cualquiera puede publicar hoy en día, también ponen en la tele a cualquiera. Y, parafraseando a Mara Islandia, cuando se vea de mayor en los programas que hizo le dará vergüenza. La misma que ella piensa que sentirán esos chicos y chicas que intentan hacer llegar a los libros cada día a los más jóvenes. Los que, en el futuro, habrán hecho algo por fomentar la literatura, mientras que ella solo será un mal recuerdo olvidado con el tiempo.